domingo, 29 de mayo de 2011

Ab imo pectore


Los perdí con el tiempo. Mea culpa; decidí mantener aquellos que más promesas prometían y mas cercanos se ubicaban.

Intenté con todo lo aprendido inyectar felicidad en aquello. Funcionó con algunos, pero con los importantes no. Esto solo me da a entender que los que más valoraban a mi persona éso les sabía muy poco, otro error para mi.

También mis acciones, dándolas de forma como aprendí yo, de la peor manera a aquellos que más lo merecían. Consiguió esto que aquellos cercanos se contentasen y/o me alabasen, los de mayor valor se sintieron ridiculizados e insultados.
He aquí con uno de los tipos de vía de comunicación dados por el siglo veintiuno intentando localizar a los más cercanos. Bingo. Ninguno respondía, ilocalizables, invisibles, prescindibles.
Lista con aquellos postrados en un altar, imposible. Son reyes, yo un vulgar sirviente para ellos.

El castillo se esta llenando de porquería, tal y como toca por castigo lo he de limpiar, lo exige la pirámide burocrática. Están en la gloria, es lo que merecen, mientras en la asfixia de la suciedad me hallo lamentándome de mi pésima y estúpida elección.

Mea máxima culpa.

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