viernes, 11 de febrero de 2011

FAITH



Eran las 21:38 del día de ayer, 10 de febrero de 2011.

Estaba nerviosa.

Aún no me lo creía, estaba allí, delante de un escenario donde el grupo Skunk Anansie iba a tocar.

Conste en acta que los teloneros eran muy buenos, lo malo es que no sabía quiénes eran.

No sabía que había más, ingleses o españoles, incluso me topé con alemanes.
Era impresionante, mucho público ansioso, esperando el comienzo de aquella obra maestra.

Al instante se reflejó en el telón la portada de su último álbum, Wonderlustre.
El telón era transparente y se veían sus siluetas. El público empezó a emocionarse.

Comenzó el clamor.

Subió el telón. Dio a inicio la obra maestra.
Empezó con una canción del último álbum.
Después su gran éxito Charlie big potato.

En esos momentos no podía aguantar más las lágrimas. Yo, una persona que no encontraba la fe ni la tranquilidad en nada actual, ni en este país donde nos roban las libertades cada día, en ese concierto me olvidé de todo lo demás.

Me olvidé de mi nombre, de quién era. En aquel instante que duró un suspiro, en el cual maldije más que nunca la teoría de la relatividad, estaba hechizada por aquel sonido único, perfecto, que no precisaba de memeces tales los que usan los cantantes de ahora para intentar ser música, que solo conseguían un intento baratero para atraer a quinceañeras excitadas.

A ellos no les hacía falta, eran calidad. Dos horas de armonía que aparentaron segundos de lo precioso que fue.

Ya les gustaría a muchos artistas actuales saber cantar como Skin, una gran contralto que hacía unos falsetes dignos de admirar, junto a unas técnicas vocales que a cualquier conocedor de música haría temblar de emoción.

No puedo expresar cómo me sentía allí, me quedaría corta. Solamente pude expresar mis sentimientos con lágrimas de felicidad. No era la única, las personas que había a mi alrededor lloraban.

Mi piel se eriza cada vez que recuerdo su voz.
Me tiembla otra vez la barbilla.
Se me asoman las lágrimas a la vista al cerrar los ojos y sentirme otra vez en aquel lugar.

Eso era música.

jueves, 10 de febrero de 2011

Puerta


Arte y mucha corriente en todas partes.

En estos momentos me hallo en el cubículo de Mrs Melchev.

Hemos pasado de dos puertas a tres. Fue un éxito, entre mis ataques mucosos por la aparición de Misifú, la sinusitis y la paranoia constante que daba vueltas en la habitación creando corriente.

Está hecho, pero mientras estaba pensando hace escasos segundos que imagen poner, una de Miki Montlló o alguna obra de Melchev, he caído en cuenta a algo primordial: ¿Y las ventanas?

Maldita sea.

sábado, 5 de febrero de 2011

Subir la escalera infinita.


Me he sobrevivido a mí mismo en mis épocas más autodestructivas.