domingo, 17 de octubre de 2010

La señora de los gatos.



Mientras esperaba el autobús con una ligera llovizna encima, apareció un gato con unos ojos azul celeste preciosos. Éste al verme comenzó a seguirme y a maullar.
No paraba por mucho que le ignorase e intentaba, a duras penas, expresarme una mirada de pena probando de adquirirle comida.

Al cabo de un rato le dije: "BASTA. Ya hay personas que han intentado y no lo han conseguido durante años lo vas a lograr tú ahora"

Sabéis qué hizo el gato? En cuanto oyó eso se fué por donde vino.

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