viernes, 15 de octubre de 2010

Faces



En exclusiva, parece ser, debo aparentar una sonrisa al mundo: Ey, estoy mas bien que tú! Y lo sabes!

No lo entiendo, para qué mostrar una sonrisa todo el rato? Es una indirecta a los de tu alrededor? A mí me parece un insulto, una pérdida de tiempo.

A quién le importará la mueca? Acaso servirá de algo ir con una expresión facial para el jefe, o el gilipollas de turno, o en la calle o con amistades?
Y qué mas da? Me van a solucionar la vida? Claro que no! Ya tienen una propia, forjada o construyéndola paso a paso, bastante tienen para interesarse por un sujeto en cuestión.

En serio el mundo tiene tanto tiempo libre para fijarse especialmente en esa alma de cántaro sonreir? Pues mal vamos. Creo en una teoría coherente que consta en la idealización de crear tu movimiento, ése propio que conlleva a un tráfico unido variablemente con otros usuarios creando así lazos y corriente al mundo real, en el que se vive hasta el fín de tus días.

Un flujo que permite a tí realizar y acabar logros con éxito para cumplir aquellos llamados sueños, se vuelvan realidad de la mayor forma posible.

Un ejemplo sería un psicólogo muy bueno, famoso. Si este hombre, se hubiese molestado por mostrar una buena cara a cualquiera que se le interpusiese en su camino dejando de lado el trayecto de su futuro, creéis que estaría ahora en lo más alto? Sabemos que no.
Y una paradigma sería que gracias a este psicólogo habrías arreglado un problema interno tuyo, evitado un mal final inminente, etc.

Es algo inquietante, cualquiera que ve a otra persona por la calle con una mueca sonriendo, sabes que es mentira, se le pasará pronto, está actuando. Cuando tiene mala cara, sabemos que es un lapsus.
Y lo más turbador, cuando muestran una mueca simple, sin ninguna expresión, sabes que está bien, lo llamamos normal.

Sinceramente, me parece incoherente molestar a alguien solo para contarle lo bien que te ha ido el día, se entiende: no le va a interesar. Es más ese alguien prefiere pasar por un buen día, callárselo o explicárselo a sus amigos. No a cualquier conocido que se encuentre por la calle un lunes, un jueves o un sabado por la mañana o tarde.

Si esa persona es un amigo tuyo, se sabe que le interesará mucho mas el motivo de tu lapsus maldito para ayudarte para luego pasar a buen estado y estéis de chiste contándo alguna experiencia benévola para tu interior y enriquecerse mutualmente de las alegrías en conjunto.

Que conste, en esta entrada intento explicar en la visualización de una persona a sí misma, no en las características/terceros que conlleven a idealización del día perfecto.

Igualmente ésta solo es una idea mía forjada durante años, difícil de modificarse. Realmente me interesan los terceros un pimiento, y me encanta ir con mi cara seria a todas partes. Me es absolutamente indiferente que a cualquier personaje le moleste mi forma de ver las cosas creándome enemigos.

Triste cosa es no tener amigos, pero más triste debe ser no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga, señal de que no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, ni cosa buena que le envidien.
Baltasar Gracián.

Lo prefiero, francamente. Me gusta callar, mirarte la cara mientras paseas por las calles de Palma; preocuparme por amigos, me son más importante estas personas, por algo me esforcé en hacer raíces con ellas. No tengo ningún problema en contestar de mala manera a cualquiera que venga con sus mal o buenos quehaceres, no ha hecho nada por mí, solo he puesto mi oído para escuchar cuatro tonterías en formato repetible capaces de tener una duración de un mes hasta un año o más.

Y lo gracioso es que sé que no soy la única. Y lo sabes.

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